El concurso de puentes de palillos bate sus propios récords

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El puente de Pablo Cearra, superó las dos toneladas.
El puente de Pablo Cearra, superó las dos toneladas.

REDACCIÓN BBN

La XIII edición del Concurso de Maquetas de Puentes construidos con palillos de helado, que organiza anualmente la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Bilbao, batió ayer todos los récords de resistencia de estas aparentemente frágiles estructuras, con dos ganadores ex aequo que consiguieron superar la barrera de 1,3 y 2 toneladas respectivamente. Los mejores registros habían sido hasta la fecha los conseguidos en la anterior edición, en la que se lograron marcas de 1.052 y 760 kilos respectivamente.

La resistencia de las maquetas se calcula en función de la longitud y peso de cada una, y de ahí que ambos diseños fueran considerados de solidez equiparable por el jurado, a pesar de la diferencia de carga soportada. De esta forma, por primera vez en la historia del concurso se concedió un primer premio ex aequo entre dos participantes.

El puente de Pablo Cearra, superó las dos toneladas.
El puente de Pablo Cearra, superó las dos toneladas.

Pablo Cearra, el concursante más laureado y participante en casi todas las ediciones del certamen, es el autor del puente que superó las dos toneladas, alcanzando 2.012 kilos de peso soportado. Ayudado como siempre por su padre Luis Cearra, este titulado por la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Bilbao invirtió alrededor de 300 horas en el montaje de una estructura a la que se inscribió utilizando su propio apellido, todo un clásico en esta competición con las ocho victorias logradas hasta la fecha.

Con él compartieron premio Malcom, Kevin y Oscar Picton, una familia de ingenieros galdakoztarras de ascendencia inglesa. El primero estudió la carrera en el país de sus ancestros, mientras que sus dos hijos lo hacen en la Escuela de Bilbao (Kevin cursa actualmente un Master, mientras que Oscar está en tercer curso de la titulación de Ingeniería Industrial). El apellido familiar ha sido también en este caso el nombre del puente a concurso, que logró soportar 1.368 kilos y que supuso 400 horas de trabajo.

La estructura ideada por Malcom, Kevin y Oscar Picton, soportó 1.368 kilos.
La estructura ideada por Malcom, Kevin y Oscar Picton, soportó 1.368 kilos.

La competición fue la más reñida de cuantas se han celebrado hasta la fecha, ya que se prolongó desde las nueve de la mañana hasta las cuatro de la tarde. Y los ganadores tuvieron que interrumpir la carga por motivos de seguridad, ya que las impresionantes pilas de “baldosas Bilbao” y planchas de acero representaban un serio peligro en caso de derrumbamiento.

Tres de los siete puentes presentados a concurso en la categoría de funcionalidad no colapsaron bajo el peso de las “baldosas Bilbao”, y la enorme resistencia demostrada por la mayoría de las maquetas puso en apuros a la organización, que por momentos no daba abasto para proporcionar el material de carga.

Un tercer puente, bautizado como Nevent y construido por Ricardo Ruiz y Silvia Aparicio, abandonó la competición tras aguantar un peso de 1.320 kilos. Un equipo de ingenieros titulados en la Universidad de Valladolid vio derrumbarse su Puenting Tarantino tras cargarlo con 772 kilos, y antes cayeron los puentes denominados Aldatza (98 kilos), Pandeo colateral (236 kilos) y el de la estudiante de 1º de Tecnología Industrial Ainhoa Pardo, que soportó 146 kilogramos.

En cuanto a la categoría de estética, el jurado otorgó el primer premio al equipo formado por Borja Marín, Alain Gainza e Inés Ruiz y su Bridge 007, que era precisamente el único que sólo se presentaba en esta modalidad de la competición. Aldatza y Nevent se alzaron con el segundo y el tercer puesto respectivamente en el apartado estético.

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