Alejo Etchart (Bilbao, 1966) es licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Deusto. En la actualidad forma parte de Ekopol, el grupo de investigación en Economía Ecológica y Economía Política de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU). Este inquieto y comprometido bilbaíno será uno de los protagonistas de la última de las jornadas de Berdeago. A las 10.30 de la mañana de este domingo desarrollará una ponencia bajo el título Abrazar la incertidumbre. Antes de la cita hemos podido hablar con él, para conocer algunas de sus reflexiones y detalles en torno al proyecto de ecoaldea en el que está trabajando.
A pesar de que algunas de sus conclusiones resultan duras y difíciles de asimilar, todo lo expresado por Alejo en esta entrevista esta dicho con una amplia sonrisa, por raro que pueda parecer.
“Abrazar la incertidumbre” es el título de la ponencia que vas a desarrollar en Berdeago. ¿En que se va a basar?
En principio se iba a titular “Insostenibilidad, libertad y división” pero finalmente ha cambiado. Este cambio se deriva del libre fluir del documento en el que se basa la ponencia, y tiene su lógica. La sostenibilidad es la ausencia completa de insostenibilidad –o un mero concepto que hemos inventado para entender la insostenibilidad. Por otra parte, nada que la humanidad conozca perdura infinitamente. Nada es sostenible, ni lo ha sido desde que el homo sapiens sapiens puebla la tierra. La razón para ello es la fragmentación o división que ha existido siempre entre personas, otros seres vivos, la naturaleza…
Dicho así, muy optimista no suena…
A nada que se abran los ojos y se rechace un optimismo éticamente inaceptable, se comprende que el colapso es una certidumbre y la única duda es cuándo llegará. Es hora de investigar cada uno en su interior la validez de los valores que le sostienen, si sus comportamientos lo reflejan, si participa de una cultura que los acojan y si puede participar en un sistema que albergue todo ello. Para hacerlo, es necesario tener un grado de libertad alto, cosa muy infrecuente hoy en día. Pero si se tiene, el siguiente paso es, ineludiblemente, abrazar la incertidumbre que supone negar toda falsedad de la que participamos.
Te defines como economista en transición ¿Qué es esto exactamente?
La economía es una disciplina fallida porque no sirve para hacer frente al problema que la originó: la insuficiencia de recursos para satisfacer unas aspiraciones humanas (que no necesidades) infinitas. El sistema económico de mercado únicamente sirve a la acumulación de capital. Y no hay otro sistema que sirva, ni conocido ni por conocer; porque la propia concepción de un sistema implica división, y por lo tanto conflicto. Donde hay conflicto no puede haber sostenibilidad. La transición no sé hacia dónde es –si lo supiese no sería transición, porque permanecería en los conceptos que ahora tenemos.
Siendo consecuente con tu forma de ver el mundo has decidido implicarte en la creación de una ecoaldea, en un pueblo semiabandonado en Las Merindades. ¿Cómo nace este proyecto?
El proyecto nace en la Asociación Pro Tradición y Cultura (APTCE) a partir de la necesidad de crear espacios de personas libres, aprovechando y combinando la existencia de tantas poblaciones abandonadas, el notable conocimiento en artes y oficios que existe en la comarca, su valiosísimo patrimonio histórico (románico) en gran parte muy deteriorado y la capacidad de gestión.
Dices que en este tipo de comunidades es donde cada persona importa y puede dar lo que es, y empoderarse para que su acción sea relevante. ¿Se puede cambiar el mundo sin tener que esperar a que los líderes mundiales lo hagan?
Nadie debería esperar solución desde la política institucional. Tampoco se debería intentar cambiar nada, ni empoderarse en modo alguno. Cada persona debe empezar por descubrir su propia insostenibilidad observando sus comportamientos, participar de una cultura colectiva que acoja su conciencia individual e involucrarse en una comunidad acorde con tales cultura y comportamientos. Es lo único que se puede hacer por la sostenibilidad.
Apuestas por la relocalización. ¿Qué significa esto?
Cuanto mayor independencia alcance de suministros exteriores o lejanos (entre otras condiciones), más resiliente será un ecosistema. Cultivar la resiliencia es la única línea de actuación política inteligente cuando se es consciente de la certidumbre de un colapso venidero.
Dices que el mayor inconveniente para la relocalización no es la falta de concienciación ¿Cuál es el mayor obstáculo entonces?
No es la falta de concienciación, sino la falta de conciencia. La conciencia debe investigarla cada uno por sí mismo y en sí mismo. Si hay alguien que conciencie, volvemos al juego de poderes de unos sobre otros, que ha dominado los últimos 40.000 años y nos ha traído adonde estamos.
¿En qué fase está la ecoaldea? ¿Tú intención es acabar viviendo allí?
La ecoaldea es un proyecto. Pasarán no pocos meses hasta que podamos vivir allí; y no te aseguro que lo haga, porque no tengo la menor idea siquiera de qué pasará mañana mismo. Cada día es pura novedad. Dedico tiempo al proyecto de ecoaldea y a los que le son afines, porque estoy convencido de su bondad. Pero un alma debe fluir siempre fresca, en permanente novedad.
¿Para poder sacar este proyecto has tenido que dejar Bilbao y cambiar tu lugar de residencia?
Sí. Vivo en un pueblo del que soy el decimotercer y último habitante: La Prada, en Valle de Tobalina, Las Merindades, Burgos. Curiosamente, mis vecinos son gente joven que están mucho más avanzados que yo en prácticas sostenibles. Vine a aprender, para lo que es importante también desaprender la falsedad que yo mismo albergaba y sigo albergando. El punto de partida de mi aprendizaje está siendo la alimentación.
¿En qué sentido está siendo la alimentación el punto de partida de tu aprendizaje? ¿Qué cambios has hecho en esta materia?
«Somos lo que comemos» es más que una frase bonita y fácil. Sin una alimentación adecuada no podemos tener la mucha energía necesaria para ver la realidad, para desprender lo aprendido, ni para aprender de la vida. Podríamos empezar por fijarnos en nuestra dentición. Si tenemos 20 molares más premolares para moler, 8 incisivos para cortar y 4 caninos para desgarrar, es porque hasta ‘hoy’ y en adelante nuestra alimentacion sólida adecuada es, básicamente, 5/8 de cereales y legumbres, 2/8 de frutas y verduras y 1/8 de carne. Pero nada de carnes rojas, cereales sólo integrales, vegetales sólo de temporada, nada de conservas, mínimo de alimentos procesados, cero azúcar refinado, cero leche de vaca… Por la alimentación empieza la conciencia y la sostenibilidad.
¿Todo son ventajas en tu nueva vida o hay algún inconveniente también?
No hay ventajas sin inconvenientes, ni vida sin muerte, ni blanco sin negro. Pero pocas cosas pueden resultar inconvenientes cuando se aceptan el frío y el silencio. Creo que la vida en el campo es menos falsa que en la ciudad.
Creo que en la ecoaldea habéis puesto en marcha una asociación y dos empresas que forman parte del proyecto, para su financiación: una de viajes culturales de fin de curso y otra de recuperación de patrimonio histórico.
APTCE es un proyecto integral y pretende auto sostenerse económicamente. No obstante, inicialmente hará falta dinero para materiales, transporte, maquinaria, alimentos, etc. La empresa de viajes culturales de fin de curso sirve para este propósito, la de recuperación del patrimonio histórico que tiene, además, otras implicaciones, como la de fijación de la población ya existente en las poblaciones cercanas mediante la generación de economía.
Si alguien quisiera unirse al proyecto ¿qué tendría que hacer?
En la página de APTCE está toda la información. También se puede encontrar en Facebook.