REDACCIÓN BBN
La contaminación química de los suelos, originada como consecuencia de actividades humanas, supone una grave amenaza medioambiental que afecta al normal funcionamiento de los ecosistemas. Para gestionar estos suelos, la legislación obliga a realizar una evaluación del riesgo y establece los criterios por los que un suelo puede ser declarado como contaminado, atendiendo al riesgo que pueda suponer para la salud de las personas o, en su caso, el medioambiente. Con la intención de buscar soluciones a esta problemática, se ha aplicado la metodología TRIAD en un terreno ubicado en los alrededores de un vertedero no sellado de aproximadamente dos hectáreas. El resultado indica que el riesgo de este suelo es aceptable para llevar cabo un uso natural del mismo, lo que implica que no supone un riesgo en relación con el suministro de los servicios ecosistémicos asociados a un suelo natural.
Tras este proyecto está Berrilur, un consorcio de I+D formado por NEIKER-Tecnalia, Tecnalia Research & Innovation, GAIKER y varios departamentos de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU). Para llegar a esta conclusión, los técnicos han medido un conjunto de parámetros pertenecientes a tres líneas de evidencia: química, toxicológica y ecológica. Como parámetros químicos, entre otros, se han calculado las concentraciones totales y biodisponibles de contaminantes; los toxicológicos se han determinado a través de bioensayos; y, finalmente, los ecológicos se han medido a partir de los efectos sobre la vegetación, la fauna o las comunidades microbianas del suelo.
El trabajo llevado a cabo para evaluar los riesgos de la contaminación del suelo ha sido publicado recientemente en la revista especializada Science of the Total Environment . La metodología TRIAD es interesante para su utilización en terrenos contaminados de la CAPV, ya que se trata de un método muy completo y riguroso.